Segunda Tentación. Lánzate de la parte más alta del templo.
- Al rechazar esta tentación, Jesús nos enseña que no debemos exponernos temerariamente a peligros y ocasiones sin necesidad grave. Ya sabemos que en estos casos solo se sale victorioso por un milagro. Y El no reparte milagros a los que andan desafiándolo a que los haga.
- También nos enseña a no emprender obras mas allá de nuestras capacidades para satisfacer nuestro orgullo. Todo lo espectacular es provisional.
- Hay un espejismo: Querer dejar sorprendidos a los demás para buscar el aplauso.
- Es la tentación de la popularidad.
FUENTE: http://genesis.uag.mx
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